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Fomentar la autonomía desde los primeros años de vida es la base del aprendizaje. Hace que los niños, nos mostremos más seguros de nosotros mismos y de nuestras capacidades, a la vez que aprendemos a asumir riesgos y a valorar nuestras posibilidades de éxito.
Si hay algo que agradecemos a nuestro cole es la manera que fomentan nuestra autonomía. Siempre desde el cariño y el respeto. Ayúdame hacerlo por mí mismo (María Montessori). Pedagogía muy presente en la escuela infantil. Teniendo la oportunidad de hacer las cosas por nosotros mismos, los Arenalitos desarrollamos nuestra autonomía y vamos pasito a pasito conquistando nuestra independencia, y sobre todo aprendemos habilidades para nuestra vida diaria.
Desde los primeros meses, respetan nuestros ritmos, sin forzar nuestras posturas. Cada vez que conseguimos algo como sentarnos, ponernos de pie,… es una gran satisfacción, que se refleja sin duda en nuestras caras. Nuestro aula es segura y adaptada para que nosotros, los más pequeños del cole, tengamos los materiales a nuestro alcance, y sobre todo libertad de movimiento para desenvolvernos sin miedo, de manera natural y segura, alcanzando así nuevos retos.
En el momento de la comida, de higiene a la hora de salir al patio, se nos da la oportunidad de demostrar nuestra autonomía, y nuestras profes confían mucho en nosotros. Aunque tardemos un poquito más en ponernos los abrigos, nos manchemos más de la cuenta al comer, o incluso que nos mojemos al lavarnos las manos, poco a poco con la práctica, corregiremos nuestros movimientos para mejorar.
Cuando llega la hora de comer nos encanta poner la mesa. Al terminar tiramos las sobras a la basura, si es que sobra algo, porque somos unos buenos zampones… colocamos nuestro plato , vaso y cubiertos cada cosa en su bandeja.
Para nosotros todos esos momentos son como un juego, y no hay nada mejor que aprender jugando.
Como dijo Jean Piaget: «El niño no juega para aprender, pero aprende porque juega»